Todos tenemos un CLOWN.

El coraje de volver a jugar y reírse de uno mismo.

con Mery Miguez

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La vida puede ser percibida como un juego de posibilidades para aprender y crecer o un tormento de juicios donde estamos a merced de la buena o mala suerte que nos toque. En el clown apostamos por la primera, vivimos con apertura a esta premisa y el universo… nos corresponde.

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UNA CONFESIÓN ÍNTIMA

A una Mery aún adolescente, los ojos se le iluminaron cuando una amiga, en una charla a corazón abierto, le confesó que deseaba ser escritora. Solo entonces, ella se sintió en un espacio seguro para compartir en voz alta su sueño más sagrado: YO QUIERO SER ACTRIZ.

En una edad en la que sus pares veían con buenos ojos el ir dejando atrás la niñez, su alma artista empezaba a plantar bandera: no podemos simplemente sucumbir a la adulta funcional que la sociedad espera que seamos, elijamos lo que nos alborota el corazón.

A pesar de su corta edad, a Mery ya la acompañaba un miedo profundo: “no quiero que se rían de mí”. Lo que ella no sabía, es que lograría alquimizar ese miedo, años más tarde, a su superpoder.

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PRIMER CONTACTO CON EL CLOWN

Pronto descubrió que se sentía cómoda con el teatro físico. Las palabras, las definiciones elocuentes no le hacían tanto sentido como la agudeza del cuerpo expresándose.

Fue entonces cuando una colega le habló del CLOWN, definiéndolo como su práctica espiritual de cabecera, así que Mery, se guardó varios juicios en el bolsillo, y decidió husmear de qué se trataba.

“Desarrollar mi clown fue por fin abrazarme a mí misma y a todas mis singularidades con amor. Recuerdo que mi entorno familiar había decretado que mi intensidad era poco apropiada, esa pelea conmigo misma terminó ese día. Mi clown es súper intensa, a más intensidad, más se ríen de mí. ¿Entendés la libertad que significó para mí soltar tantos prejuicios sobre mí misma?.
Por fin le dije SÍ a ser yo”

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APERTURA AL JUEGO

Cuando hacemos clown exageramos características y emociones a propósito, si somos sinceros en nuestra entrega, el público reirá.

Nuestro clown NO PUEDE HACER NADA MAL, NO EXISTE EL ERROR. Nuestra excesiva sensibilidad, nuestro mal humor, nuestro razonamiento incongruente, nuestra torpe sensualidad, nuestro vergonzoso despiste, nuestro miedo al éxito, nuestro perfeccionismo asfixiante, todo se lo entregamos a nuestro clown para jugar.

Al jugar, una emoción pasa por nuestro cuerpo y nos deja nueva información. Es un trabajo somático que se traduce en nuevas maneras de abordar eso que nos condiciona.

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CLOWN, UN ESTADO DEL SER

El clown es un estado del ser. Pero hay que liberarlo, se tienen que caer todos nuestros condicionamientos para estar en un estado de apertura total y ese es un proceso al que hay que entregarse a conciencia. El clown no es ajeno a uno, ya existe en nosotros, TODOS TENEMOS UN CLOWN.

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¡Wow! ¡Wow! ¡Wow! Sepan que hay resistencias:

– La vulnerabilidad de dejarte ver a corazón abierto.

– Permitirnos el juego sin expectativas.

– Soltar el ego y no tomarnos tan en serio a nosotros mismos.

– Desaprender maneras obsoletas de vivir. Renunciar al papel de víctima.

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Por eso, el CLOWN transforma:

– la relación del yo con el yo

– la relación del yo con el otro

– la relación del yo con la vida

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Mery, le puso nombre a su rol de facilitadora:

Clownching

Clown + Coaching

Ella es una exploradora de nuevas y creativas maneras en que las personas podamos comprometernos con quiénes somos y con lo que sinceramente estamos sintiendo, para entregárselo a nuestro clown y desenmarañarlo jugando, dejar de estar en guerra con nosotros mismos y caminar más livianos por la vida, con la calma de quién se conoce y se acepta.

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«Crecerás el día en que verdaderamente te rías por primera vez de ti mismo”. Ethel Barrymore

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Mery es actriz y facilitadora de clown. Su vida itinerante entre New York, Argentina y otros escenarios le dieron vida a su acompañamiento personal con modalidad virtual.

Gusta de trabajar con mujeres 50 plus, con apertura al juego. Cuando ya no somos funcionales a grandes responsabilidades en la vida, no hay más excusas, toca hacernos cargo de nosotras mismas.

“Del espíritu venimos y al espíritu volvemos. Mucho nos ocupamos como sociedad de la libertad de nuestro ser creativo en la infancia, pero poco nos ocupamos de liberar nuestro ser antes de irnos de esta experiencia vital que, seguramente, nos acorazó de muchas maneras. Esta es una invitación a aceptarnos tal cual somos, a amarnos incondicionalmente, entendiendo que somos perfectos y que estamos acá para disfrutar de cada momento, como si tuviéramos puesta una nariz roja.”

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Recursos citados:

– LinkedIN Mery Miguez https://www.linkedin.com/in/merymiguez/

– WhatsApp de Mery Miguez https://wa.link/ghe06x


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