Desencanto laboral
Hablemos de ese incómodo momento de la vida en el que nos desencantamos de nuestra profesión o de nuestro emprendimiento.
– Aún con caminos profesionales que muchos calificarían de exitosos.
– Aún con ingresos que nos permiten vivir cómodas.
Recuerdo una frase que se repetía en mi cabeza “ESTO YA NO ME DESAFÍA”.
– Lo hago con facilidad. Sí.
– Lo hago rápido. SÍ.
– Lo hago hasta con cierta maestría. Pues sí.
– Pero ya no resueno con esto.
El tema es que antes de ver el nuevo camino, llega esa profunda incertidumbre que nos llena de ansiedad.
Recuerdo hace un par de años tener tan atada mi identidad a lo que hacía, que si soltaba esa etiqueta profesional mi vida parecía caerse a pedazos. Se sentía como un rotundo fracaso y me costó mucho entender que lo que sentía, era la puerta a un nuevo nivel de crecimiento.
No veía crecimiento. Solo veía incertidumbre. Estaba perdida. Me sentía mal.
Eran diferentes pasos del mismo proceso. El cuestionamiento y la incertidumbre eran solo el primer escalón de la escalera.
Pero yo, como muchas de nosotras, no recibí al cuestionamiento con apertura, sino con profundo miedo y ahí estuve, peleada conmigo, con el ego pataleando, en lugar de regalarme el tiempo y la calma que necesitaba para que una nueva verdad se revele.
Una espiral de consumo
Yo no sabía, y hoy aún me cuesta mucho, habitar mi silencio.
Es crudo.
Es enorme.
Es aterrador.
Entonces lo tapaba con distracciones, con ruido, con ALGO que me haga sentir productiva frente a lo que sentía. Me tiré de cabeza a una espiral de consumo que me terminó agotando aún más.
Libros. Cursos. Sesiones. Podcasts. Todo.
Qué alguien, ahí afuera, me dé una respuesta por favor.
Tiempo de barbecho
La técnica del barbecho es una práctica agrícola que consiste en dejar un terreno sin cultivar durante un tiempo determinado. Esta técnica se utiliza para mejorar la calidad del suelo y aumentar la productividad de los cultivos a largo plazo.
Entiéndase, tiempo de descanso para mejorar la fertilidad del suelo.
La idea de tomar un tiempo para el barbecho puede generar sentimiento de culpa. En una cultura que valora la productividad, es fácil pensar que descansar es un signo de insuficiencia.
El barbecho no es un lujo, sino una necesidad para poner en valor nuevos caminos más alineados con la mujer que somos hoy.
Yo me regalé a consciencia (el último punto fue el más importante):
– Desconexión digital
– Tiempo al aire libre
– Escritura reflexiva
– Gratitud por lo cotidiano
– Momentos de SILENCIO
Y recién entonces fijate cómo se empiezan a unir los puntos. En el silencio. En el vacío.
Date tiempo. Date espacio. Date amor en el mientras tanto.
Amigate con ese hermoso limbo en el que, mientras seguís caminando con presencia, volvés a definir:
¿Qué amás hacer?
¿Para qué sos buena?
¿Qué necesita el mundo de vos?
¿Por qué puedes ser remunerada?
Acabo de leer estas dos frases de Vera Alimonda, dueña de una prosa hermosa:
– Lo que permanece demasiado tiempo sin cambios, se destruye a sí mismo. El bosque es para siempre, porque muere y muere, y así vive.
– El bosque no es eterno porque resiste, sino porque cede.
Y entonces aparecen los nuevos proyectos que nos vuelven a iluminar la mirada, tenés algo distinto para decir, algo nuevo para ofrecer y de a poco, vas encarnando una nueva identidad que se siente más tuya.
Te abrazo
Sonia


Deja una respuesta