La mujer que quiero ser en el “mientras tanto”.

Este corazón lleno de sueños, hacedor por naturaleza, curioso y más valiente de lo que me animo a reconocer, siempre está haciendo planes, dando vida a sus ideas y mejorando otras tantas ya creadas.

Lo hago desde el amor, pero algunas veces, cruzo una muy delgada línea y lo hago desde la autoexigencia, justo entonces, dejo de ser la mujer que quiero ser en el “mientras tanto”.

Lejos de ser un camino asegurado al éxito, la autoexigencia me drena todos los colores, me roba la magia, es que claro, me desconecta por completo de mi presente para ponerme a tejer un futuro ilusorio.

Todo lo que nutre mis sentidos está en este presente del que a veces me distraigo, los abrazos de mis hijos, el sabor del café que ilustra mis mañanas tranquilas, los mates de otoño y las conversaciones mirando a los ojos.

Si el camino que recorrí para lograr cualquier objetivo, fue un camino de desconexión y ausencia, entonces perdí esa partida en el juego de la vida.

Si la ansiedad le ganó a la satisfacción, entonces volví a perder, no solo yo, también mis hijos, e incluso aquellos adultos con quiénes comparto mi vida.

Uno de los grandes aprendizajes sobre autocuidado en esta experiencia emprendedora para mí fue el dejarme guiar por mentoras, mujeres que me acompañan en el proceso y lo hacen más liviano de sostener emocionalmente.

Ayer leía que cuando enfrentamos una situación difícil, se activa inmediatamente el eje del estrés y se libera la hormona del miedo, el cortisol.  Sin embargo, hay algo muy sencillo que ayuda de una manera considerable al manejo del estrés:

un gesto, por pequeño que sea de otra persona, que te transmita de alguna forma tranquilidad, te escuche, te acompañe, te de serenidad, hace que se libere otra hormona, que es la oxitocina, que corta gradualmente el estrés. ¿Maravilloso verdad?

Entonces… ¿cuánto vale el poder construir tus sueños con una guía calificada cerca?
¿Cuánta carga emocional te saca de los hombros? ¿Cuántos recursos ahorrás, empezando por tu energía y tu tiempo? ¿A quién de tus seres queridos le estás robando el tiempo extra que estás invirtiendo en tu emprendimiento por querer hacerlo sola?

¿Cuánta vida te está costando tu negocio digital?

Amiga clara, QUE SER UNA MUJER CREANDO SU NEGOCIO DIGITAL, no se sienta como una batalla, sino como UN SOPLO DE LIBERTAD.

Te abrazo

Sonia


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