Las marcas personales que más me interpelan, tienen un matiz de sinceridad y de valor personal que me atraviesa cual flechazo de cupido.
Admiro a esas mujeres que habitan su poder personal con suavidad, simplemente siendo ellas mismas y hoy te quiero compartir cuál es el “primer paso”, según mi experiencia, para lograr gestionar una marca personal con estas características.
Lo de primer paso lo puse entre comillas porque es relativo, en verdad es una instancia a la que estoy volviendo todo el tiempo y la cosecha siempre me trae nuevas claridades, pero créeme que es un buen lugar para empezar la búsqueda.
Es una instancia a la que llamo “PAISAJE INTERNO”, tiene que ver con una exploración interna para saber quiénes estamos siendo en esta etapa de nuestra vida. No importa lo que sabemos ni lo que hacemos, importa quiénes somos.
Spoiler: tampoco importa el mercado ni la competencia, no empieces mirando fuera.
Dejame que te cuente cuáles eran los dos paisajes internos con más presencia en mi vida al momento de crear mi marca:
1. Me había dado cuenta de lo desconectada que había vivido los últimos años de mi propio deseo, siendo funcional a mandatos y a la demanda de mis seres queridos, sin verme, sin escucharme, sin sentirme.
La apatía que sentía fue la señal de que mi propio jardín se estaba secando. Había dejado de regarlo, de nutrirlo. Así que la energía en esa etapa de mi vida era la de liberarme de mandatos obsoletos que solo apagaban mis ganas. Quería ser más libre de mi propia mente y de todos sus discursos limitantes, llenos de miedos que paralizaban mis ganas de volar.
LIBERTAD. AMOR PROPIO. MERECIMIENTO. De eso hablaba mi paisaje interno.
2. Estuve tanto tiempo batallando la vida, sin darle descanso a mi capa de súper salvadora, que me agoté por completo, bajé los brazos y no lo hice en un acto de consciencia sobre mi propio valor, lo hice porque ya no daba más. Entendí entonces lo desconectada que estaba de mi energía femenina. Yo era una mujer funcionando de la cabeza para arriba, en modo supervivencia, con heridas que antes no veía y que me llevaban a esforzarme demasiado.
Mi paisaje interno me pedía a gritos LIVIANDAD, SUAVIDAD y DULZURA.
Estas dos energía le dieron vida a toda mi comunicación de marca, aunque hubiera querido hablar de temas más técnicos, mi sentir me llevaba a esos dos paisajes una y otra vez. Cada vez que escribía sobre ellos, esa brisa de consciencia hacía crecer un nuevo pimpollo y el pasto se volvía más verde.
Hoy, a un año de haber empezado mi marca personal, mi paisaje interno tiene una conversación distinta, me susurra cosas que tienen que ver con HABITAR MI PODER PERSONAL, me habla de recoger el guante y tomar responsabilidad sobre mi potencial y sobre lo que tengo para poner al servicio.
En esta etapa voy concienzuda por un equilibrio al fin sano entre mi energía femenina y la masculina, estoy armando esa estructura que va a sostener el compromiso de crear mi negocio desde un lugar liviano, amoroso y aunque intente evitarlo, mi comunicación va a estar en consonancia con esa energía y está bien que así sea, esa coherencia entre lo que siento y lo que comunico, es lo que me hace conectar profundamente con las mujeres que visitan mi barrio digital.
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A la etapa de perderte paseando por tus senderos internos, sintiéndolo todo, lo lindo y lo doloroso también, te recomiendo no salteártela.
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¿Cómo está tu paisaje interno y que tan presente está en tu comunicación de marca?
Ojalá te sirva. Ojalá conectemos
Con amor
Sonia


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