Tibia

Cuenta una fábula budista que muchas personas acostumbraban llevar ofrendas a Buda.

Una anciana muy humilde, luego de haber pedido limosnas todo el día, sacrificó su comida y con esas monedas compró una pequeña lámpara de aceite. El dinero no alcanzaba para nada más.

Ilusionada llegó al templo y encendió su lamparita. La colocó junto al resto, todas más grandes, y dijo en voz alta:

– Deseo que esta pequeña luz pueda ser bendecida con el don de la sabiduría para poder hacer felices a otros e iluminar su camino.

Durante esa noche, todas las lámparas se fueron apagando. Todas, menos una, la de la anciana. 

Uno de los discípulos quiso apagarla al día siguiente. Pero por más que intentó de muchas maneras, no lo consiguió. 

Fue entonces cuando Buda se acercó y le dijo:

– No lograrás apagar esta lámpara nunca. Ni aunque derrames sobre ella todo el agua del océano. No podrás apagarla jamás.

– Pero… ¿por qué?- preguntó extrañado el discípulo.

– Porque esta lámpara fue encendida con el poder del amor, con la devoción y la ilusión, con la intención de hacer felices a otros.

.

.

La semana pasada mi mentor me preguntó: ¿Qué estás construyendo?

– Estoy construyendo un espacio significativo para ayudar a las mujeres a SER quienes realmente vinieron a ser a este mundo. Mi proyecto es sobre identidad, voz  y compromiso con la entrega.

Lo escribí medio en trance, dos segundos después me asusté de lo que había escrito, pero justo en el ejercicio siguiente, escribí :

– Necesito darle vida a lo que estoy descubriendo, confiar en mi intuición y encarnar mi misión. Necesito dejar de ser tibia.

.

Hubiera preferido no escribirlo en este newsletter, porque la palabra dicha – o escrita – para mí, es importante.

Hubiera preferido fingir demencia, pero acá estoy, otra vez a cara lavada, compartiéndote mi manifiesto. Lo hago porque siento que es una misión compartida, un espacio que nos convoca a todas las mujeres que ACOMPAÑAMOS Y EMPODERAMOS A OTRAS PERSONAS.

En estos días ando creando espacios para mujeres + 40. Mujeres con capas internas, con sueños propios y un alma rica, que sientan el deseo de SER servicio.

Un deseo similar a la llama de la lámpara de la anciana, incorruptible.

Aunque lo hagamos por otros, además, estamos sembrando en nosotras. Para SER en nuestra propia piel.

Cierro con esta frase de Rebecca Campbell del libro “Mujeres de Luz”

“Muchas veces, el camino que debes recorrer es exactamente aquel para el que no te sientes preparada.

Muchas veces, lo que está surgiendo en nosotras nos resulta mucho más grande de lo que creemos que podríamos abarcar.

Sé un recipiente para ello de todas maneras.

Muchas veces, nuestras creaciones parecen tener una consciencia propia salvaje e incontrolable.

Alumbralas de todas maneras.

Muchas veces, lo que es nuestro nos parece más un desafío que una elección.

Elígelo de todas maneras.

Muchas veces, lo que tenemos que hacer es precisamente aquello que más nos intimida.

Sé valiente y hazlo de todas maneras”

.

Te abrazo

Sonia


2 respuestas a «Tibia»

  1. Avatar de Maria Eugenia Menta
    Maria Eugenia Menta

    Gracias por compartir esto. Mí Resuena fuerte

  2. Avatar de Maria Eugenia Menta
    Maria Eugenia Menta

    Gracias por compartir esto. Mí corazón resuena fuerte.

Responder a Maria Eugenia Menta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *